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En la lucha
por ganar la batalla a la enfermedad, la mayor parte de los expertos cree
que 'los chequeos' son un arma imprescindible. Las revisiones sistemáticas y los cambios de estilo de vida
son intervenciones mucho más eficaces que el más potente de los fármacos.
Sin
embargo, 'ni todas las enfermedades se detectan precozmente, ni todas las
pruebas son igual de eficaces'.
Además, el consenso científico sobre quién, cómo y cada cuánto
tiempo se ha de someter alguien a una prueba de cribado (prueba de screening
para detectar una enfermedad a nivel masivo) no siempre existe. Así, por ejemplo, se acaba de
demostrar que el intervalo ideal para realizar la colonoscopia con el fin
de evitar o detectar precozmente el cáncer colorrectal (en
hombres/mujeres sanos mayores de 50 años es el cáncer más frecuente en
España) es de 5 años.
El cáncer
es una enfermedad degenerativa.
A mayor edad, mayor es el riesgo de padecerla. Es, además, terriblemente difícil
de erradicar en fases avanzadas.
Por ello, las dos medidas que más contribuyen a reducir su
mortalidad no tienen nada que ver con los nuevos fármacos o con el
descubrimiento de los genes implicados; hablamos de la prevención del cáncer y el diagnóstico precoz.
Prevención del cáncer
Por un
lado, conocemos los agentes/factores que más favorecen la aparición de esta
enfermedad. Evitarlos permite
disminuir en gran medida el riesgo.
Frente a algunos, como la edad o la piel blanca, no tenemos nada que
hacer. Sin embargo, los
factores más relacionados son la alimentación, los hábitos tóxicos y el
sedentarismo. Todos ellos son
fácilmente modificables.
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