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Las
infecciones de cérvix por VPH son muchas veces transitorias
(frecuentemente en mujeres jóvenes), resolviéndose por lo general en un
año sin inducir alteraciones, o están ligadas a lesiones de epitelio
escamoso de bajo grado (ocasionalmente de alto grado) que regresan
espontáneamente. Infecciones
más prolongadas por HPV oncogénico (especialmente con permanencia del
mismo genotipo de HPV) aumentan fuertemente el riesgo (sobre todo en
mujeres mayores de 30 años) de desarrollar lesiones cervicales de alto
grado y cáncer de cérvix.
Como
análisis predictivo (de lesiones cervicales escamosas de alto grado), el
test de DNA HPV adquiere mayor relevancia cuando se valora con el
resultado de una citología.
Mientras que la identificación de HPV de alto riesgo oncogénico
sin alteraciones citológicas sólo aconseja nuevos controles (citología +
test HPV DNA), en pacientes con alteraciones citológicas de
significado incierto (como ASCUS) o de bajo grado debería llevar a
colposcopia y eventual biopsia.
El
test de DNA HPV es también eficaz para estudio de pacientes tratadas
por lesiones cervicales de alto grado o cáncer. La persistencia en esas pacientes de los mismos HPV de
alto grado oncogénico puede alertar de una recidiva o representar una
infección crónica subclínica o latente en áreas próximas a la tratada, tanto
en cérvix como en tejidos vecinos (frecuente infección de vagina y
vulva).
Para control de la
transmisión y perpetuación de la infección por HPV, el test de
DNA HPV debería ofrecerse a la pareja de pacientes infectados. El grado de concordancia de los
genotipos HPV en miembros de parejas infectadas por HPV es variable, lo
cual parece depender de diferencias de susceptibilidad individual y de
citotropismo de los genotipos HPV.
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