|
Durante años, la autoexploración de mama ha sido el primer
paso para identificar la enfermedad. Nosotros creemos que es algo a abandonar, porque vamos
a detectar el cáncer en estadios más avanzados. Cuando una mujer y/o un
médico-ginecólogo lo detecta así, es posible que lleve meses o años de
evolución. Aun así, es una
técnica sencilla que aconsejamos que se realice siempre los días
posteriores a la regla o menstruación, siendo estos días los más
adecuados, porque es posible descubrir bultos en ellas que desaparecen
con la menstruación.
Muchas mujeres tienen miedo a encontrar algo que no saben si es
importante o no. En la mayoría de las ocasiones en que se note un bulto o
alguna alteración que no estaba el mes anterior, lo habitual es que no se
trate de un cáncer, sino de algún proceso benigno: quistes,
fibroadenomas, lipomas...
Si usted no se ha realizado nunca la autoexploración, aproveche la
siguiente menstruación y tome esta primera exploración como referencia,
aprenda a conocer sus mamas y a partir de ahí podrá detectar los cambios
que se produzcan. Si tene dudas, consulte a su médico ginecólogo, que le
indicará los pasos a seguir:
·
La mamografía.
Es la técnica Gold-Standar para el screening del cáncer de mama. Es una radiografía obtenida en un
aparato de rayos X que ha sido diseñado especialmente para estudiar las
mamas.
La exploración radiológica de la mama es útil para detectar
lesiones en estadios no palpables del cáncer de mama, incluso en etapas
muy precoces, por lo que la posibilidad de que esté extendido es muy
pequeña.
Los mamógrafos de última generación utilizan una dosis mínima de
radiación (de 0.1 a 0.2 rad), que no supone riesgo.
En cuanto a la frecuencia de la realización de las mamografías,
deberá seguir las recomendaciones de su médico, pero como orientación
general se aconseja:
o
Si la mujer tiene factores de riesgo, se debe realizar una mamografía cada año partir de los 40.
o
Si no tiene factores de riesgo, se debe realizar una mamografía cada dos años a partir de los 40, y
anualmente a partir de los 50 años.
Cuando se obtiene una mamografía, el radiólogo examina
cuidadosamente las imágenes obtenidas buscando ciertos signos
radiológicos (microcalcificaciones, densidades...) que son conocidos como
probables indicadores de patología.
· La ecografía mamaria.
Utiliza los ultrasonidos.
También resulta útil para valorar lesiones de la mama y es
complementaria a la mamografía, es decir, la ecografía y la mamografía son técnicas distintas y cada una tiene
sus indicaciones.
En algunas ocasiones puede llegar a ser la principal técnica
diagnóstica. Su principal
utilidad consiste en la distinción de la naturaleza sólida o quística de
lesiones nodulares vistas en la mamografía, ya que con la ecografía de mama,
depuramos imágenes de la mamografía. Es muy útil en las mujeres de menos de 40 años, porque
tienen una mama muy densa y/o glandular. Permite una medición muy precisa del tamaño de los
nódulos mamarios y es de gran utilidad para guiar punciones y para
obtener material celular o tisular para examen citológico o biópsico que
permita el estudio y diagnóstico histopatológico.
· La resonancia magnética
(RM) y la tomografía por emisión de positrones (TEP o PET).
Tienen importancia en casos concretos y su empleo, en la
actualidad, no es rutinario:
o
Estudio de las pacientes con prótesis de silicona.
o
Estudio del cáncer multicéntrico.
o
De la extensión de la enfermedad.
o
De las cicatrices de las operaciones previas.
o
Etc.
·
Estudio anatomopatológico de la mama.
El diagnóstico de certeza del cáncer de mama requiere el examen
microscópico de una muestra del tejido mamario. Por ello, en caso de nódulos
palpables o si existen zonas sospechosas de malignidad en la mamografía, está indicada la realización de una punción
aspiración de la zona sospechosa (PAAF) y el posterior estudio citológico
de la muestra obtenida, con el que se obtiene el diagnóstico definitivo.
·
Cirugía de mama.
Gracias a este diagnóstico precoz del cáncer de mama, actualmente
el tratamiento quirúrgico se ha hecho muy conservador, intentando la
resección de la lesión (biopsia de mama) y de los ganglios axilares para
conocer el grado de extensión, para un posterior tratamiento
radioterápico y/o hormonoterápico.
|